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miércoles, 29 de mayo de 2013

El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.


Albert Ellis, afirmó que somos seres racionales e irracionales al mismo tiempo. Este autor descubrió una serie de "pensamientos o creencias irracionales" que se encuentran en la base de la mayoría de nuestros problemas. Consideraba que, cambiando esos pensamientos por otros más adecuados y racionales, las dificultades podían superarse.
Aunque nuestra vida no va a cambiar con sólo conocer estas ideas irracionales, pueden sernos muy útiles para descubrir qué se encuentra en la base de nuestro conocimiento y empezar a ver con ojos muy distintos nuestra vida, incluidos los problemas y las preocupaciones.

* El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.
Stephen Crane

lunes, 13 de mayo de 2013

Esperanza

L'alba di un nuovo giorno-Happy New Year
L'alba di un nuovo giorno. Maurizio Fecchio.

Las mujeres necesitamos que nuestras acciones y anhelos tengan sentido. Y la esperanza es uno de los ingredientes clave en esta búsqueda de sentido.
Está claro, que no se trata de generar falsas expectativas ni de alimentar pensamientos "mágicos", pero cuando la vida aprieta mucho, el exceso de "realismo" puede ser, literalmente, mortal.
La esperanza es la que nos ayuda a perseverar en el esfuerzo, a creer que vale la pena seguir luchando, esforzándonos en aprender de cualquier situación.
Como dijo Nietzsche, "hasta en la herida hay virtud curativa", es decir, las mujeres necesitamos creer en ello, porque eso nos impulsa a afrontar las situaciones difíciles y seguir siendo mejores personas después de la tempestad.
 
* Imagen: L'alba di un nuovo giorno, Flickr.
 Cortesía de Maurizio Fecchio, en Facebook
y en:
Lab 42 Art Gallery.
All Rights Reserved.
 
 

martes, 30 de abril de 2013

Observa tus pensamientos


Debemos al dramaturgo inglés Charles Reade esta famosa reflexión que hoy quiero compartir con vosotras:
"Observa tus pensamientos, porque se convierten en palabras. Observa tus palabras, porque se convierten en acciones. Observa tus acciones, porque se convierten en hábitos. Observa tus hábitos, porque se convierten en tu personalidad. Observa tu personalidad, porque se convierte en tu destino".

lunes, 29 de abril de 2013

Decaimiento postural


Sentirse deprimida suele provocar decaimiento postural. Independientemente de si tu depresión está causada por el dolor o por cualquier otro problema, es importante que sepas que, si estar emocionalmente "hundida" significa estar posturalmente "hundida", esto añade compresión y tensión dolorosa a tu sistema.
Tener pensamientos y emociones positivas durante el día (especialmente cuando estás tratando de aliviar tu dolor, ansiedad, estrés o depresión) evitará que se sobreexciten los circuitos del dolor.
Las imágenes positivas te ayudarán a adoptar posturas menos estresantes y más atractivas. 
Los pensamientos positivos que utilices para generar sentimientos positivos pueden ser reales o imaginarios y pueden estar relacionados con cualquier persona, lugar o situación que te ayuden a sentirte bien interna y externamente.

sábado, 27 de abril de 2013

Pensar y sentir


Cuando estás enfadada, ansiosa, cansada, enferma o deprimida, tu cerebro incrementa automáticamente tu sensibilidad al dolor. Lo que normalmente te molesta, te molesta todavía más. Es algo parecido a lo que te pasaba de niña cuando sabías que iban a castigarte -tu miedo hace que te tenses, empieza a dolerte y dejas de respirar antes incluso de que te castiguen-. ¡El miedo y la ansiedad te producen imágenes negativas que lo único que hacen es aumentar tu gran dolor, la frecuencia con que aparece y su larga duración!
Si te centras en pensamientos e imágenes positivas mientras relajas tu respiración, tu dolor disminuirá, aumentará tu bienestar y contribuirás a curar tu problema.
Los pensamientos negativos no sólo aumentan la sensibilidad al dolor, sino que también causan dolor porque aumentan la tensión muscular. Los sentimientos de miedo, ira o ansiedad tienden a aumentar la tensión muscular de la cara, la cabeza y la espalda. Esto colapsa las articulaciones y sobrecarga los músculos, agravando el dolor.

lunes, 15 de marzo de 2010

Ser conscientes de nuestras palabras


Nuestros pensamientos y las palabras que utilizamos para expresarnos son sumamente poderosas y podemos beneficiarnos con ello o contribuir a nuestro desánimo. Si ante una situación difícil lo primero que te viene a la mente es: "¡Qué desastre! No podré salir de ésta", probablemente no podrás "salir de ésta".

Palabras como "difícil", "no", "imposible" y otras cargadas de connotaciones negativas influyen tremendamente en tus emociones y en tu modo de actuar porque de alguna manera te auto-programas para que las cosas no salgan como en realidad desearías.

Lo que puedes hacer es comenzar por ser consciente de estas palabras cuando las digas y poco a poco ir cambiándolas por construcciones positivas.

lunes, 1 de marzo de 2010

Háblanos de los niños...


Tus hijos no son tus hijos,

son los hijos y las hijas de la vida

deseosa de sí misma.


No vienen de ti, sino a través de ti.

Y aunque estén contigo,

no te pertenecen.



pero no tus pensamientos,

pues ellos tienen sus propios pensamientos.


Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,

porque ellas viven en la casa del mañana,

que no puedes visitar, ni siquiera en sueños.


Puedes esforzarte en ser como ellos,

pero no procures hacerlos semejantes a ti,

porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.


Tú eres el arco a través del cual, tus hijos,

como flechas vivientes, son lanzados.


El Arquero ve el blanco en la senda del infinito

y te prepara para que su flecha parta veloz y lejana.


Deja alegremente que la mano del Arquero te doblegue.

Porque así como Él ama la flecha que vuela,

ama la estabilidad del arco y su consistencia.


* Extraído de "El Profeta" de Khalil Gibrán.
* Fotografía de Anne Gedes.

viernes, 26 de febrero de 2010

Metemos la pata


Cuántas veces "metemos la pata" y cuántas lo hemos hecho sin mala intención.

Aunque sabemos que somos "animales racionales", puesto que lo hemos oído hasta la saciedad, el impulso natural para exteriorizar lo que pensamos es más fuerte que la elaboración interna de lo que sucede.

Se puede razonar y alegar que la claridad de nuestros pensamientos sólo se consigue a través de las palabras. De todas formas, las palabras no hace falta decirlas en voz alta. La palabra puede evocarse en silencio.