Mostrando entradas con la etiqueta Estrés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estrés. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de agosto de 2014

Dí no


Cada vez que te cargas con algo para lo que no tienes tiempo, te lo quitas a tí misma, y dejas de respetarte, porque tu ocio también es importante, ¿o no?
Cuando alguien te pide un favor, cuenta con las dos opciones: que le digas que sí o que le digas que no. Si dices que sí, por evitar un conflicto, o porque piensas que así eres mejor persona, te equivocas. Te estás ninguneando y cuando te pongas a hacer lo que te han pedido, estarás maldiciendo pensando "con lo a gusto que estaría yo ahora en la playa, sintiendo como floto en el agua, evadiéndome de mis problemas y descargándome de mis problemas y descargándome de todo el estrés del día".
No confundas la solidaridad y ser buena persona con perder tu vida privada y tu tiempo de disfrute. Piensa dónde están tus límites y haz porque se respeten.

viernes, 26 de abril de 2013

Controlar la respiración


Tu patrón respiratorio refleja la actividad eléctrica de tu sistema nervioso. Cuando respiras de forma rápida, superficial o nerviosa (debido a tensión, aprensión, ira, miedo o fatiga), tiende a aumentar la actividad eléctrica en tu sistema y esto puede activar circuitos de dolor. 
Si fijas tu atención en cómo respiras, podrás tranquilizar tu respiración y hacer respiraciones más profundas y relajadas. Esto disminuirá la sensibilidad eléctrica de tu sistema y reducirá el dolor.
Es especialmente importante prestar atención a la respiración cuando se sufre un aumento de dolor o del estrés. En esos momentos se tiende a centrarse en el dolor o estrés y a mostrar automáticamente patrones respiratorios negativos.
No hay que olvidar esto: ¡controlar la respiración puede reducir el malestar!

jueves, 25 de abril de 2013

Fases ante un acontecimiento.


Ante un acontecimiento pueden observarse cuatro fases: Percepción, interpretación, nivel de activación y grado de estrés. Para que la percepción no conduzca al estrés, podemos intervenir principalmente en la etapa de interpretación y en la de activación. 
En la interpretación lo fundamental es aprender a conocerse. La historia personal, las creencias, los conocimientos y los rasgos de carácter son los elementos a través de los cuales valoramos y juzgamos. Vemos el mundo a través de nuestras gafas personales. Se pueden limpiar los cristales y también cambiar de gafas si es preciso. Si procuramos extraer lo mejor de cada vivencia, la vida será más plena y más agradable.
En la activación podemos aprender técnicas de relajación, respiración y meditación, que permiten reducir el nivel de estrés resultante. También puede ser útil controlar las reacciones emocionales desproporcionadas o nocivas.
Sin vivir experiencias especialmente duras o excepcionales, en la vida de toda persona hay momentos que requieren la activación de su potencial interno. Puede tratarse de la muerte de un ser querido, una ruptura sentimental, un despido, el fracaso en unas oposiciones o en un negocio. Cuando esto sucede, se pasa por diversas etapas que llevan a la superación exitosa de la situación. 
Desde el momento de profundo dolor o de dificultad para asumir la pérdida hasta la aceptación y comienzo de una nueva etapa, la persona necesita de sus recursos para vivir la experiencia lo mejor posible. Como vemos, la fuerza interna es cuestión de actitud mental y de energía psicofísica. De hecho, una y otra están íntimamente relacionadas.

lunes, 22 de abril de 2013

Resiliencia



Boris Cyrulnik puso de moda el término resiliencia en psicología. 
La palabra viene de la física y describe la capacidad de un metal para, después de haber recibido un choque o una presión continua, recobrar su forma original. En psicología se refiere a la capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional y salir adelante.
Uno de los ejemplos que más se ha investigado es el de los campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial. En las mismas condiciones, unas personas lograron sobrevivir conservando su integridad psicoemocional y pudieron, al finalizar la guerra, tener una vida "corriente", mientras que otras se hundieron emocionalmente y no lograron sobrevivir o fueron desdichadas.
Los resultados en un caso y en otro muestran que el ser humano es complejo y las circunstancias en que vive son también muy diversas.
Pero sí que hay algunos rasgos que se han podido determinar. Las personas que sobrellevan mejor las situaciones difíciles cuentan con: autoestima, confianza, optimismo, esperanza, autonomía e independencia, resistencia o capacidad para soportar el estrés, sociabilidad, capacidad de tener emociones muy diversas, actitud positiva que permite confrontar los problemas para resolverlos, previendo las consecuencias. 
Quienes sobreviven en condiciones adversas realmente límite puede tener asimismo cierta capacidad para aislarse en un momento crítico, a la espera de que pasen las malas condiciones.
Cyrulnik subraya que aquellos que tuvieron una infancia más difícil fueron más eficaces en el logro de una vida feliz: sublimaron y controlaron sus emociones, fueron altruistas y no perdieron el sentido del humor.

lunes, 1 de febrero de 2010

Estrés académico


¿Asistir a clases crea tensión y nervios en los estudiantes? ¿Al presentar un examen hay la sensación y la necesidad de morderse las uñas? ¿Se manifiesta inquietud cuando se solicita la participación en clase? ¿Cuándo se está nervioso o inquieto se tiene la necesidad de hablar con alguien? ¿Es tanta la presión que ejercen la escuela y los maestros en el estudiante que sería preferible quedarse dormido en casa y no ir a clases?

Si como estudiante la respuesta fue "SI" a alguna de estas preguntas, puede que se esté padeciendo estrés académico. Para salir de dudas, la primera información que brindaremos intenta responder a la pregunta: ¿qué es el estrés académico?

El estrés académico es un proceso sistémico, de carácter adaptativo y esencialmente psicológico que se presenta de manera descriptiva en tres momentos:

1. El alumno se ve sometido, en contextos escolares, a una serie de demandas que, bajo la valoración del propio alumno, son consideradas estresores (p. ej. el profesor solicita realizar un ensayo no mayor a 5 cuartillas para entregarlo en dos días).

2. Esos estresores provocan un desequilibrio sistémico (situación estresante) que se manifiesta en una serie de síntomas (indicadores del desequilibrio, p. ej. morderse las uñas, dejar de comer, etc.).

3. Ese desequilibrio sistémico obliga al alumno a realizar acciones de afrontamiento (p. ej. empezar a bromear sobre el maestro y el trabajo que pidió) para restaurar el equilibrio sistémico.

Nota: El contenido de este artículo no debe de ser utilizado con fines de diagnóstico o de investigación.
Este artículo lo puedes consultar en la Revista Electrónica PsicologíaCientífica.com
* Propiedades psicométricas del inventario SISCO del estrés académico.