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lunes, 1 de marzo de 2010

Háblanos de los niños...


Tus hijos no son tus hijos,

son los hijos y las hijas de la vida

deseosa de sí misma.


No vienen de ti, sino a través de ti.

Y aunque estén contigo,

no te pertenecen.



pero no tus pensamientos,

pues ellos tienen sus propios pensamientos.


Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,

porque ellas viven en la casa del mañana,

que no puedes visitar, ni siquiera en sueños.


Puedes esforzarte en ser como ellos,

pero no procures hacerlos semejantes a ti,

porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.


Tú eres el arco a través del cual, tus hijos,

como flechas vivientes, son lanzados.


El Arquero ve el blanco en la senda del infinito

y te prepara para que su flecha parta veloz y lejana.


Deja alegremente que la mano del Arquero te doblegue.

Porque así como Él ama la flecha que vuela,

ama la estabilidad del arco y su consistencia.


* Extraído de "El Profeta" de Khalil Gibrán.
* Fotografía de Anne Gedes.

jueves, 25 de febrero de 2010

Ser escuchado


Es de noche. Llega Patricia, una amiga, a nuestra casa. Viene perturbada. Ha perdido el trabajo y no sabe cómo hará frente al pago de la hipoteca de su casa.
Nos encantaría ayudarla, prestarle dinero y que pueda buscar un trabajo tranquilamente, pero no nos es posible.

Podemos hacer dos cosas: callar y escucharla, o podemos aconsejarla.

Si decidimos hacer el papel de consejeros, lo fácil será comentarle que tendrá que buscarse un nuevo trabajo, la cual cosa ella ya habrá pensado.

Pero, ojo! Con este gesto, no estamos escuchando lo que nos quiere decir nuestra amiga, ni podemos profundizar en que motivos la han llevado a esta situación. Daremos vueltas al tema de buscar un nuevo trabajo sin la necesidad de adentrarnos en lo que realmente nos pide: SER ESCUCHADA.

Es importante recordar que, cuando a un amigo o amiga se le aconseja sin que él o ella lo haya pedido, le estás dando a entender que es incapaz de hacerse cargo de su vida y resolver sus dificultades.

Por lo tanto, es primordial saber distinguir cuando se pide contención y cuándo un consejo es muy bueno para conservar la amistad, porque eso significará que sabemos juzgar y dar apoyo en el momento oportuno.

jueves, 18 de febrero de 2010

Saben por qué tenemos dos orejas y una sola boca?

¿Saben por qué tenemos dos orejas y una sola boca? preguntó el filósofo Zenón de Citio.
"Justamente, para hablar menos y escuchar más". Respondió.
Mucho tiempo más tarde, numerosos filósofos retomaron esta idea para criticar a los que dicen cosas de las que después se arrepienten, y para comenzar a valorar la importancia de la escucha y la reflexión.