
Todos en mayor o menor medida, hemos vivido el drama de sentir que, sobre nuestras elecciones, pesa un mandato que no coincide con nuestros deseos.
Quizás, esta experiencia es la más universal, la más común.
Por un lado, registramos el imperio de ciertos mandatos; pero por otro lado, pretendemos ser libres.
Entonces, ¿en qué quedamos: vivimos como queremos o como otros mandan?

