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lunes, 10 de marzo de 2014

De todas formas... madre Teresa de Calcuta


"La gente a menudo no es razonable, es ilógica y egoísta; perdónalos de todas formas.
Si eres amable, la gente puede acusarte de egoísta o tener intenciones ocultas; sé amable de todas formas
Si tienes éxito, te ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos; ten éxito de todas formas.
Si eres honesto y franco, la gente puede engañarte; sé honesto y franco de todas formas. 
Lo que tú puedes estar años construyendo, alguien podría destruirlo en una noche; construye de todas formas. Si encuentras la serenidad y felicidad, la gente puede sentir celos de ti; se feliz de todas formas. 
El bien que haces hoy, la gente posiblemente lo olvidará mañana; haz el bien de todas formas. 
Da al mundo lo mejor que tengas, e incluso podría no ser suficiente; da al mundo lo mejor que tengas de todas formas. 

Sabes? en el análisis final, se trata de algo entre Dios y tú; nunca entre tú y la gente.

* Madre Teresa de Calcuta

sábado, 18 de mayo de 2013

Nosotras tenemos la llave de nuestra felicidad


Las mujeres que padecen dependencia emocional, tienden a subestimarse. Esperan y dan por sentado que los demás tienen que saber cómo se sienten y que aprueben lo que ellas hagan. Generalmente, no encuentran esta aprobación, y mucho menos un agradecimiento a todo lo que hacen (y por mucho que hagan).
Buscan un constante sentido a su vida, a través de lo que hacen, cómo lo hacen, cómo se ven, cómo son con los demás, con lo que tienen. Mujeres complacientes y necesitadas de aprobación, su autoestima pierde el control, como una brújula sin norte. Esto las lleva a un desaliento hacia los demás, de la sociedad, hasta un desaliento personal, en el cual su autoestima, queda dañada. 
En vez de tratar de impresionar a los demás, de agradar, y querer demostrarles, lo bien que estamos,  o lo genial que somos, busquemos nuestro propio respeto: lo valiosas que somos, capacitadas para tener una vida plena, para confiar en nosotras mismas y disfrutar de la vida con alegría, sin esperar que alguien nos apruebe para ser felices. 
Somos nosotras las que tenemos la llave de nuestra propia felicidad, no permitamos que la tenga otra persona. Es nuestra llave, y debemos protegerla, porque nuestra felicidad depende de nosotras mismas.

sábado, 2 de marzo de 2013

Hablando de regalos



El verdadero regalar tenía su nota feliz en la imaginación de la felicidad del obsequiado. Significaba elegir, emplear tiempo, salirse de las propias preferencias, pensar en el otro sujeto: todo lo contrario del olvido. Apenas ya es alguien capaz de eso. En el caso más favorable se regalan lo que desearían para sí mismos, aunque con algunos detalles de menor calidad. La decadencia del regalar se refleja en el triste invento de los artículos de regalo, ya creado contando con que no se sabe qué regalar, porque en el fondo no se quiere.
Tales mercancías son carentes de relación, como sus compradores. Eran género muerto ya desde el primer día.
Lo mismo sucede con la cláusula del cambio, que para el obsequiado significa: "Aquí tienes tu baratija, haz con ella lo que quieras, si no te gusta, a mí me da lo mismo, cámbiala por otra cosa". En estos casos, frente al compromiso propio de los regalos habituales, la pura fungibilidad de los mismos aún representa la nota más humana, por cuanto permite que al obsequiado regalarse algo a sí mismo, hecho que, desde luego, lleva a la vez en sí la absoluta contradicción del regalar mismo.