Mostrando entradas con la etiqueta mar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mar. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cuando se desata la tormenta



El paisaje en el mar es monótono, no cambia: las olas, el horizonte...
De nosotros dependerá no aburrirnos, buscar motivaciones en el día a día. Lo que sí que varía es el tiempo. Hoy parece estable y, de repente, se desata la tormenta!
Como en la vida, hay parámetros que no podemos controlar, el viento o la lluvia.
Tenemos, entonces, que aprovecharlos para acercarnos lo más posible a nuestro objetivo, siendo conscientes de que muchas veces no podremos ir en línea recta.
Se trata, entonces, de aprender a ser flexibles. Quejarnos no nos sirve para nada.
La gran lección del mar es que no necesitamos aceptar las cosas que no podemos cambiar y adaptarnos a ellas, pero hemos de ser resolutivos.
 
 

viernes, 12 de febrero de 2010

Uno crece...


Imposible atravesar la vida…
sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud, sin que nadie de la familia fallezca, sin que un amor nos abandone…, sin equivocarse en un negocio.
Ese es el coste de vivir.
Sin embargo, lo importante no es lo que suceda, sino como reaccionamos nosotros…
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes, vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece al aceptar la realidad y al tener el aplomo de vivirla.
Crece cuando acepta su destino y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja atrás… construyendo y proyectando lo que tiene por delante.
Crece cuando se supera, se valora y da frutos.
Cuando abre camino dejando huellas, asimilando experiencias…
¡Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes…
Cuando se es fuerte de carácter, sostenido por formación, sensible de temperamento… ¡Y humano por nacimiento!
Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas, recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe…
Uno crece cuando se planta para no retroceder, cuando se defiende como águila para no dejar de volar, cuando se clava como ancla en el mar y se ilumina como estrella.
Entonces, Uno Crece.

* Anónimo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Pósito de los pescadores

Así lucía el Pósito las navidades de 2000.
http://www.infocambrils.com/

Era un edificio emblemático construido por viejos pescadores antes de la guerra, del cual falta aún escribir su historia. Encontrábamos la plaza del Pósito una vez superado el Paseo del Puerto, adentrándonos por la calle de los pescadores.

El Pósito sirvió de escuela pública, de teatro, de cine, sala de baile, emisora de radio, escuela de música, de local de entidades, de mercado del pescado y mercado municipal.
El edificio del Pósito, ya tan solo es un recuerdo.
Su derrumbe fue silencioso, sin que nadie lo pudiéramos paralizar. Yo estaba allí mirándolo. Había formado ese edificio parte de mi vida, con anécdotas divertidas que contar, como la vez que con mis primos y mis hermanos nos quedamos encerrados dentro. La familia buscándonos por todas partes desesperados y nosotros pasándonoslo superbien jugando en su interior, hasta que empezamos a tener hambre y comenzamos a preocuparnos y darnos cuenta que no podíamos salir por ningún lado. Hasta que al final alguien escuchó gritos y nos "rescataron".
Nadie del pueblo defensó su simbolismo que representaba aquel edificio imponente para el barrio marinero.
Defendieron la decisión del derrumbamiento por motivos de seguridad: el estado de conservación del immueble había alcanzado un nivel inadmisible que comprometia la solidez estructural y, en consecuencia, la seguridad de las personas.
Coincidió con el vencimiento de las concesiones a los paradistas del mercado municipal, se tuvo que desalojar a toda prisa tanto a los paradistas como el restaurante El Pósito, cuya relación contraactual era de alquiler, y no de concesión administrativa. Desahuciándolos sin compensación económica.
En Cambrils ha sido difícil la concienciación para la preservación del patrimonio, pese a los esfuerzos que realizaron El Centre d'Estudis Cambrilencs, que ha permitido recuperar algunos monumentos.
Aunque últimamente se ha apreciado una tímida política de adquisición de bienes y espacios históricos.

sábado, 21 de febrero de 2009

El secreto enterrado

Hace diez años enterré bajo una vieja higuera una caja de metal con los pocos objetos que tenía de mi novio. Ayer me dirigí al mismo lugar y escarbando la recuperé. Ya en casa, la abrí, y empecé a llorar desconsoladamente. Sus fotos, era tan guapo. Nuestras fotos, estábamos tan enamorados. Su anillo de plata, su cassette de música preferido y un regalo que me había hecho.
Yo le amaba con locura, vivía por él, estaba enamorada hasta el último poro de su piel.


Andrés padecía una depresión desde hacía un tiempo. Y decidió poner fin a su vida una noche tirándose desde las rocas al mar. Su familia preocupada viendo que Andrés no llegaba y por la mañana me llamaron. Me había estado toda la noche estudiando para un examen que tenía. Fuí corriendo a su casa para ver que pasaba. Al mediodía encontraron su cuerpo sin vida. La autopsia rebeló que había muerto por el golpe en la cabeza contra una roca.


Estuve con mi “suegra” en todo momento, le daba la mano, la acariciaba y la pobre mujer estaba destrozada. Todo el mundo se preocupó de mí, y yo desconsolada no oía ni lo que la gente me decía y todo el mundo tenía miedo de que yo no cometiera alguna locura también.


Como he dicho al principio, con la caja metálica entre las manos, recordé la última tarde con Andrés. Quería hablar conmigo. Me llevó a las rocas para estar a solas, allí me dijo que no quería continuar la relación, que yo era demasiado celosa, no le daba libertad y se sentía agobiado. Él quería continuar siendo amigos, pero nada más.


Yo empecé a llorar pero Andrés se mostraba impasible. Como ví que las lágrimas no le inmutaban empecé a calentarme y a gritarle. Él me decía que me calmara que al día siguiente si yo quería nos veríamos otra vez y volveríamos a hablar. Pero yo fuera de mí empecé a insultarle, a decirle que sin él me moriría, que no me dejara.
Se puso de pie, se iba a ir, cuando yo fuí corriendo por detrás y le empujé hacia el mar.


Lo demás ya lo sabéis. Sí, nadie sospechó nada. Nadie sabía que Andrés me quería dejar. Todos sabían que le estaba tratando un psicólogo. Y preferí vivir sin él, antes que me abandonara.


Cogeré la caja metálica y volveré a enterrarla en el mismo lugar. Con mi secreto en su interior. Sí, la pobre novia desconsolada! Eso es lo que pensaron. He vivido con la rabia de que me quisiera abandonar todos estos años, con el corazón helado.

jueves, 19 de febrero de 2009

Esas profundas aguas azul-turquesa…

...me han bañado desde que nací.

En esas aguas donde aprendí a enfrentarme a las olas, saltándolas o que pasaran por encima de mí y destruían los castillos de arena que yo había hecho en la orilla.
Las primeras noches que pude salir con mis amigos y amigas y acabábamos en ropa interior bañándonos en el mar negro. Con botellas clandestinas de alcohol y fumando tabaco, creíamos así ser mayores.

Dentro del mar hice el amor y en sus arenas dormí hasta que se hizo de día. Estirados mirando las estrellas nos prometíamos amor eterno.

Pero mis venas son saladas y festejaba con los chicos como lo hacen las olas, que tal como vienen se van.

El mar, la mar, testigo mudo de todas las historias que allí vivimos.
Pero de la belleza pasaba al horror cuando las aguas se exaltaban. Ya lo dice la canción: No te fies nunca de la calma que es madre del temporal.

Mi padre con sus compañeros fueron a pescar como cada noche y empezó una gran tormenta, el bote (barquito pequeño) donde iba mi padre se separó de la barca grande y lo perdieron. Pasó, y pasamos las peores horas de nuestra vida, a la deriva azotado por el viento, sin remos, sin radar, mojado completamente. Viendo su vida en un instante pasar.

Al cabo de bastantes horas una barca pasó por allí y lo encontraron. Mi padre llegó a tierra temblando como una hoja y besó el suelo cuando lo pisó. El mar nos había mostrado su peor cara, pero mi padre estaba vivo!!