lunes, 15 de marzo de 2010

Ser conscientes de nuestras palabras


Nuestros pensamientos y las palabras que utilizamos para expresarnos son sumamente poderosas y podemos beneficiarnos con ello o contribuir a nuestro desánimo. Si ante una situación difícil lo primero que te viene a la mente es: "¡Qué desastre! No podré salir de ésta", probablemente no podrás "salir de ésta".

Palabras como "difícil", "no", "imposible" y otras cargadas de connotaciones negativas influyen tremendamente en tus emociones y en tu modo de actuar porque de alguna manera te auto-programas para que las cosas no salgan como en realidad desearías.

Lo que puedes hacer es comenzar por ser consciente de estas palabras cuando las digas y poco a poco ir cambiándolas por construcciones positivas.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Hablamos de amor


¿Cómo sabemos si amamos realmente o estamos enamorados?
Cuando sentimos como mariposas revoloteando en nuestro estómago, pensando en él...
Notamos un subidón de la adrenalina en nuestro cuerpo, se nos quita el apetito, el sueño, pensar en otra cosa resulta prácticamente imposible, estamos en un estado de enamoramiento: el flechazo.
Si tiene que ver con la relación que vamos construyendo día a día con el otro, con el encuentro real. El estar y compartir junto al otro, el hacer de ese encuentro algo perdurable y estable, donde los dos se nutren y enriquecen. Si esto sucede, con respeto y confianza mutua, hablamos de amor.

sábado, 6 de marzo de 2010

Vivimos como queremos?


Todos en mayor o menor medida, hemos vivido el drama de sentir que, sobre nuestras elecciones, pesa un mandato que no coincide con nuestros deseos.

Quizás, esta experiencia es la más universal, la más común.

Por un lado, registramos el imperio de ciertos mandatos; pero por otro lado, pretendemos ser libres.

Entonces, ¿en qué quedamos: vivimos como queremos o como otros mandan?

lunes, 1 de marzo de 2010

Marido streeper



¡Qué tengáis un feliz día! :D

Háblanos de los niños...


Tus hijos no son tus hijos,

son los hijos y las hijas de la vida

deseosa de sí misma.


No vienen de ti, sino a través de ti.

Y aunque estén contigo,

no te pertenecen.



pero no tus pensamientos,

pues ellos tienen sus propios pensamientos.


Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,

porque ellas viven en la casa del mañana,

que no puedes visitar, ni siquiera en sueños.


Puedes esforzarte en ser como ellos,

pero no procures hacerlos semejantes a ti,

porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.


Tú eres el arco a través del cual, tus hijos,

como flechas vivientes, son lanzados.


El Arquero ve el blanco en la senda del infinito

y te prepara para que su flecha parta veloz y lejana.


Deja alegremente que la mano del Arquero te doblegue.

Porque así como Él ama la flecha que vuela,

ama la estabilidad del arco y su consistencia.


* Extraído de "El Profeta" de Khalil Gibrán.
* Fotografía de Anne Gedes.