
Nuestros pensamientos y las palabras que utilizamos para expresarnos son sumamente poderosas y podemos beneficiarnos con ello o contribuir a nuestro desánimo. Si ante una situación difícil lo primero que te viene a la mente es: "¡Qué desastre! No podré salir de ésta", probablemente no podrás "salir de ésta".
Palabras como "difícil", "no", "imposible" y otras cargadas de connotaciones negativas influyen tremendamente en tus emociones y en tu modo de actuar porque de alguna manera te auto-programas para que las cosas no salgan como en realidad desearías.
Lo que puedes hacer es comenzar por ser consciente de estas palabras cuando las digas y poco a poco ir cambiándolas por construcciones positivas.


